La balanza energética: actividad física y alimentación – Akros | Juego para hablar de energía, alimentos y movimiento

Atención temprana

La balanza energética: actividad física y alimentación – Akros | Juego para hablar de energía, alimentos y movimiento

Balanza de madera, para que los niños aprendan cuánta energía aportan los alimentos y cuánta gastan en sus actividades, de Akros.

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Para quién puede ser útil

  • Niños con discapacidad intelectual.

  • Niños con síndrome de Down.

  • Niños que necesitan apoyos manipulativos para comprender cantidades.

  • Algunos niños con TEA que se benefician de representaciones visuales y concretas.

  • Niños con dificultades de razonamiento matemático o conceptual.

  • Niños interesados en alimentación, cuerpo y actividad física.

  • Educación especial.

  • Pedagogía terapéutica.

  • Profesionales que buscan un recurso manipulativo para hablar de energía y alimentación.

  • Aulas que quieran trabajar alimentación y movimiento desde una mirada crítica y bien acompañada.

Cómo ayuda en el día a día

Podemos empezar sin intentar equilibrar nada. Elegimos dos alimentos:

“Los dos aportan energía. ¿Crees que exactamente la misma?”

Después podemos comparar dos actividades:

“¿Crees que el cuerpo necesita la misma cantidad de energía para caminar tranquilamente que para correr?”

Y añadir un matiz importante:

“¿Y cuando estamos sentados? También gastamos energía, porque nuestro cuerpo sigue funcionando.”

Con niños mayores podemos hablar de las alertas nutricionales:

“Estos dos alimentos podrían aportar una cantidad de energía parecida, pero ¿son iguales desde el punto de vista nutricional?”

El recurso permite practicar comprensión básica del concepto de energía, comparación de cantidades, razonamiento matemático, conteo, asociación entre alimentos y actividad física, vocabulario sobre nutrición y reflexión sobre diferentes características de los alimentos.

En niños con discapacidad intelectual o síndrome de Down, puede resultar especialmente útil trabajar con una sola tarjeta y pocas fichas, haciendo muy explícito qué representa cada elemento. En algunos niños con TEA, la balanza puede ofrecer una representación concreta y predecible, pero evitaríamos convertir sus equivalencias en reglas rígidas del tipo “si como esto debo moverme tanto”.

Puntos fuertes

  • Convierte un concepto abstracto como la energía en algo visual y manipulable.
  • La balanza es de madera y permite experimentar físicamente con las fichas.
  • Incluye 36 alimentos y 12 actividades, por lo que ofrece bastantes ejemplos.
  • Las fichas de dos colores facilitan diferenciar energía aportada y utilizada.
  • Puede ayudar a explicar que los alimentos no son equivalentes únicamente porque aporten cantidades similares de energía.
  • Incorpora información relacionada con grasas saturadas, azúcares añadidos y sal.
  • Está desarrollado en colaboración con el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas.
  • Akros lo incluye dentro de alimentación saludable.
  • Akros lo incluye también expresamente entre sus recursos para discapacidad intelectual y síndrome de Down.
  • Aparece asimismo entre sus materiales para especialistas.
  • Puede resultar útil para niños que necesitan aprender conceptos matemáticos o nutricionales mediante objetos concretos.

A tener en cuenta

  • El concepto de “balance entre lo que comes y lo que gastas” es una simplificación considerable de cómo funciona el organismo, especialmente durante la infancia.
  • Los niños necesitan energía también para crecer, desarrollarse y mantener sus funciones corporales, no solo para realizar actividad física.
  • Evitaríamos por completo utilizar el juego como “comiste X, ahora tienes que hacer Y”.
  • Tampoco lo emplearíamos para calcular cuánto debe comer un niño, controlar calorías o decidir si ha hecho suficiente ejercicio.
  • El movimiento no debería presentarse como castigo o compensación por comer.
  • Las necesidades energéticas varían muchísimo según edad, crecimiento, cuerpo, desarrollo, salud y actividad.
  • Dos alimentos con energía similar pueden tener composiciones nutricionales diferentes, pero tampoco reduciríamos un alimento a una única cifra o símbolo de alerta.
  • En niños con alimentación muy restrictiva, preocupación corporal o conductas rígidas alrededor de la comida, extremaría especialmente la prudencia con este tipo de representación.
  • No sustituye asesoramiento pediátrico o dietético-nutricional individualizado.

Conócelo a fondo

Comer nos aporta energía y movernos necesita energía. La balanza energética: actividad física y alimentación, de Akros, intenta hacer visible esa relación mediante una balanza de madera, 36 tarjetas de alimentos, 12 tarjetas de actividades físicas y 40 fichas de madera que representan la energía aportada y utilizada.

Es una propuesta muy manipulativa para niños de 4 a 10 años, desarrollada en colaboración con profesionales de dietética-nutrición. Pero en RealNeeds creemos que hay que acompañarla con especial cuidado: un niño no debería aprender que tiene que hacer ejercicio para “compensar” lo que ha comido ni que el movimiento sirve para quemarse un alimento.

Bien utilizada, la balanza puede ayudar a comprender que el cuerpo necesita energía para vivir, crecer, jugar y moverse. Utilizada de forma demasiado literal, puede transmitir justo el mensaje contrario al que buscamos.

El contexto del día a día

“Esto tiene muchas calorías.”

“Ahora tendrás que quemarlo.”

“Si comes eso, luego haz ejercicio.”

Son frases bastante normalizadas, pero no nos parecen una buena base para hablar de alimentación y actividad física con niños.

Porque nuestro cuerpo gasta energía continuamente, no solo cuando hacemos deporte. La necesita para respirar, mantener la temperatura, pensar, crecer, desarrollar órganos y tejidos y realizar todas las funciones que nos mantienen vivos.

Y el movimiento tiene beneficios que van mucho más allá de gastar energía: jugar, correr, saltar, bailar o montar en bicicleta puede formar parte del disfrute, la autonomía, la participación social y el bienestar físico.

Por eso, con esta balanza evitaríamos convertir la actividad en: “Has comido esto → ahora debes hacer esto para compensarlo.”

Para algunos niños con discapacidad intelectual, síndrome de Down o dificultades de comprensión, la representación física de una balanza puede hacer mucho más comprensible un concepto abstracto como la energía. Precisamente por eso es importante explicar también que la balanza es un modelo educativo simplificado, no una regla sobre cuánto tiene que comer o moverse cada niño.

¿Cómo es este recurso de apoyo?

El set incluye:

  • 1 balanza de madera;

  • 2 soportes;

  • 36 tarjetas de alimentos;

  • 12 tarjetas de actividades físicas;

  • 20 fichas redondas de madera de color naranja;

  • 20 fichas redondas de madera de color verde;

  • guía pedagógica descargable.

Las fichas naranjas representan la energía aportada por los alimentos y las verdes, la energía utilizada durante diferentes actividades. En el reverso de las tarjetas se indica la cantidad de fichas asociada a cada alimento o actividad, de modo que el niño puede colocarlas en la balanza y experimentar físicamente con el concepto.

El juego introduce además tres tipos de alertas en determinados alimentos:

  • contenido elevado de grasas saturadas;

  • contenido elevado de azúcares añadidos;

  • contenido elevado de sal.

Akros plantea así no solo la cantidad de energía, sino también la idea de que los alimentos con cantidades similares de energía pueden tener características nutricionales diferentes.

Detalles técnicos

Marca: Akros
Referencia: 20556
Nombre: La balanza energética: actividad física y alimentación
Contenido: 1 balanza + 2 soportes + 36 tarjetas de alimentos + 12 tarjetas de actividades + 40 fichas redondas de madera
Distribución de las fichas: 20 naranjas + 20 verdes
Número total de tarjetas: 48
Edad recomendada: 4–10 años
Medida de la balanza: 28 × 6 × 4,5 cm
Diámetro de las fichas: 5 cm
Medida aproximada del maletín: 23,6 × 18,7 × 7,2 cm
Material de la balanza: madera
Material de las fichas: madera
Material de las tarjetas: cartón grueso resistente
Código de color: naranja para energía aportada por alimentos; verde para energía utilizada en actividades
Alertas alimentarias incluidas: alimentos ricos en grasas saturadas, azúcares añadidos o sal
Guía pedagógica: sí, descargable
Desarrollado en colaboración con: Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas
Área indicada por Akros: alimentación saludable
Categorías/perfiles indicados por Akros: discapacidad intelectual y síndrome de Down; especialistas; personas mayores
Perfiles adicionales valorados por RealNeeds: TEA y dificultades de razonamiento matemático o conceptual cuando el apoyo manipulativo resulte adecuado
Presentación: maletín con asa
Fabricante: Akros Interdidak, S.L., La Pobla de Vallbona, Valencia, España
Seguridad: contiene piezas pequeñas; peligro de asfixia; no apto para menores de 3 años
Marcado: CE

¿Es para ti?

☐ El niño necesita una representación física para comprender el concepto de energía.
☐ Se beneficia de materiales manipulativos.
☐ Quieres hablar de alimentación y actividad física sin reducirlas a memorizar definiciones.
☐ Puede resultarle útil comparar cantidades mediante una balanza.
☐ Puedes explicar que el cuerpo también gasta energía en reposo y durante el crecimiento.
☐ Evitarás utilizar el juego para calcular cuánto ejercicio “compensa” un alimento.
☐ No utilizarás sus fichas para controlar calorías, peso o cantidades de comida.
☐ Quieres transmitir que el movimiento tiene valor por muchos motivos, no simplemente por gastar energía.
☐ Tiene entre 4 y 10 años y puede utilizar el material respetando las advertencias de seguridad.

La valoración de RealNeeds

Porque la idea de energía es difícil de explicar. No se puede ver ni tocar. Sin embargo, aquí el niño puede coger cinco fichas, colocarlas sobre una balanza y observar qué ocurre. Eso puede ser especialmente útil para quienes necesitan aprendizajes muy concretos.

Pero creemos que merece una reformulación importante. En vez de:

“Esta comida equivale a correr tanto tiempo.”

Preferimos:

“Los alimentos proporcionan energía al cuerpo y nuestro cuerpo utiliza energía todo el día. Algunas actividades necesitan más que otras.”

Y podemos añadir:

“El cuerpo también usa energía aunque estés durmiendo.”

Así evitamos que el niño aprenda una equivalencia peligrosa entre comer y tener que compensarlo mediante ejercicio.

Akros: una marca especializada en material educativo

Akros es una empresa española especializada en material educativo con más de 30 años de experiencia en el diseño y fabricación de recursos didácticos.

Este recurso, además, ha sido desarrollado en colaboración con el Consejo General de Colegios Oficiales de Dietistas-Nutricionistas y Akros establece como objetivos educativos conocer la energía que aportan distintos alimentos, comparar el gasto asociado a diferentes actividades y aprender que la calidad nutricional de los alimentos no depende únicamente de su aporte energético.

¿Para qué perfiles o categorías lo recomienda Akros?

Akros incluye expresamente este recurso dentro de:

  • Alimentación saludable

  • Discapacidad intelectual y síndrome de Down

  • Recursos para especialistas

  • Niños de 6 a 8 años

  • Personas mayores

El producto está recomendado comercialmente para 4–10 años.

No hemos podido verificar para esta referencia concreta una clasificación oficial específica de Akros para TEA o TDAH, por lo que preferimos no atribuírselas a la marca.

Desde RealNeeds sí vemos posible utilidad para algunos niños con TEA, dificultades de aprendizaje, razonamiento matemático o comprensión conceptual, siempre que el modelo de la balanza les ayude a hacer visible la noción de energía y el adulto evite interpretaciones rígidas. Esta es nuestra valoración editorial.

Es un recurso que nos parece interesante en su formato y delicado en su mensaje. La balanza, las fichas de madera y las tarjetas pueden hacer mucho más comprensible una noción difícil como la energía, especialmente para niños con discapacidad intelectual o síndrome de Down, perfiles para los que Akros incluye expresamente este producto.

Pero no utilizaríamos literalmente la idea de “equilibrar lo que has comido con el ejercicio que haces”.

Durante la infancia, el cuerpo necesita energía para muchísimo más que moverse: crecer, mantener los órganos funcionando, regular la temperatura, aprender y desarrollarse. Y la actividad física debería relacionarse también con jugar, divertirse, explorar, ganar autonomía y sentirse bien, no con pagar una deuda por haber comido.

Con ese acompañamiento crítico, la balanza puede convertirse en una herramienta útil para entender que los alimentos aportan energía, el cuerpo la utiliza continuamente y la calidad nutricional no puede resumirse en una única cifra.

Especialmente interesante si buscas
Un juego manipulativo sobre alimentación y actividad física para hacer visible el concepto de energía, comparar cantidades y hablar de diferentes características nutricionales de los alimentos.

Lo elegiríamos especialmente para
Niños con discapacidad intelectual, síndrome de Down o dificultades de comprensión matemática y conceptual que se benefician de transformar una idea abstracta como la energía en fichas que pueden contar, manipular y comparar físicamente, siempre evitando asociar comida con culpa o ejercicio con compensación.

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