Porque nos parece más útil enseñar el sentido de una conducta que conseguir que el niño memorice una norma.
Cerrar un grifo no debería ser simplemente “lo que hacen los niños buenos”. Podemos explicar que el agua es un recurso limitado y que no necesitamos dejarla correr mientras nos cepillamos los dientes.
Tirar un papel a la papelera no es una cuestión de obediencia: vivimos en espacios que compartimos con otras personas, animales y plantas.
Y separar residuos puede convertirse en una oportunidad para preguntar qué pasa después con aquello que desechamos.
Con ese enfoque, las tarjetas dejan de ser un examen de buenos y malos comportamientos y se convierten en pequeñas conversaciones sobre cuidado, responsabilidad y convivencia.
Akros: una marca especializada en material educativo
Akros es una empresa española especializada en material educativo con más de 30 años de experiencia en el diseño y fabricación de recursos didácticos. La propia marca sitúa este recurso dentro de Sostenibilidad y medioambiente, además de utilizarlo para trabajar educación en valores.
¿Para qué perfiles o categorías lo recomienda Akros?
Akros incluye expresamente este recurso dentro de sus selecciones para:
Trastorno del espectro autista (TEA)
TDAH
Discapacidad intelectual y síndrome de Down
Necesidades especiales
Sostenibilidad y medioambiente
Educación en valores
Esta es la clasificación del fabricante. No significa que el juego trate ninguna de estas condiciones ni garantiza resultados específicos.
Nos gusta más cuando se utiliza para comprender que para obedecer. Porque un niño puede aprender rápidamente que la tarjeta del grifo cerrado lleva la carita sonriente. Pero lo realmente interesante viene después: entender por qué no desperdiciamos agua, por qué recogemos lo que ensuciamos o por qué tratamos con cuidado a animales y plantas.
Para niños con TEA, discapacidad intelectual, síndrome de Down o determinadas dificultades de atención y comprensión, convertir estas ideas en situaciones visuales pequeñas y manejables puede hacerlas bastante menos abstractas.
Y tampoco hace falta cargarles con el peso de “salvar el planeta”. A estas edades puede bastar con algo mucho más cercano: aprender que compartimos el mundo con otras personas y seres vivos, y que nuestras pequeñas acciones también pueden ser una forma de cuidarlo.
Especialmente interesante si buscas
Un recurso visual para hablar de reciclaje, ahorro de recursos, respeto por la naturaleza y hábitos cotidianos de cuidado ambiental.
Lo elegiríamos especialmente para
Niños con TEA, discapacidad intelectual, síndrome de Down o dificultades de comprensión que necesitan ver situaciones concretas para entender mejor qué pueden hacer en su vida cotidiana y, sobre todo, por qué tiene sentido hacerlo.